
Tras cuatro años de espera y un sinfín de problemas con la producción, por fin ha llegado Skyfall, este tercer Bond protagonizado por Daniel Craig que al fin parece haber conquistado a la crítica, y promete arrasar las taquillas de medio mundo.
Una vez más, 007 (Daniel Craig) tendrá que enfrentarse a toda clase de peligros cuando tenga que dar caza al mortal Silva (Javier Bardem) capaz tanto de hackear cualquier sistema informático del mundo como de volar el propio MI6, amenazando personalmente a M (Judi Dench).
Skyfall es la confirmación de que Bond sigue buscando su sitio en el cine actual, donde Jason Bourne se ha quedado con el trono de los espías, a pesar de que sus sucesores no hayan encontrado ese mismo éxito. Es posible que el problema venga del mismo personaje: todos saben de su aprecio por el sexo femenino, de su gusto por el martini con vodka y su elegancia en el vestir. Más allá de eso, pocas pistas se nos han dado del verdadero carácter del agente británico, con excepción de su inquebrantable amor a Inglaterra.
Y así, Skyfall, a pesar de un prólogo trepidante, vuelve a caer en el error de convertir lo que debería ser una película de Bond en una película sobre Bond, lo que quizás nos dé pistas sobre la elección de un director como Sam Mendes, alguien tan aparentemente alejado del cine de acción. Dicho sea de paso, la labor de Mendes está fuera de toda duda, con una dirección cuidadísima realzada siempre por una fotografía magnífica, beneficiándose de unas localizaciones espectaculares. Eso nunca ha faltado en la saga.
Craig está muy cómodo en este giro al Bond entre lo socarrón y lo agresivo, y tiene una réplica más que decente de Bardem: con el permiso de las apariciones de Judi Dench, lo mejor de la película radica en ese primer cara a cara entre los dos, aunque Bardem no pueda reprimir cierto histrionismo que descoloca un poco. Sin embargo, el esperado enfrentamiento final entre ambos sorprende por lo anticlimático y lo flojo de su resolución. Parece que los días de liarse a tortas con el malo han acabado.
Skyfall recupera algo de tino después del aburrimiento de Quantum of Solace pero intenta dotar de profundidad a un personaje que nunca la ha necesitado para funcionar. El resultado es bastante irregular, y aunque no llega a provocar bostezos, sí que se toma demasiado tiempo para un guión que quiere aparentar más de lo que es. Soy de la opinión de que Craig puede llegar a ser el Bond definitivo, pero desde luego, aún falta que alguna de sus películas también lo sea.
Ficha en IMDb.
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