Título original: Righteous Kill.
Nacionalidad: USA.
Año: 2008.
Duración: 101 min.
Dirección: Jon Avnet.
Guión: Russell Gewirtz.
Intérpretes: Robert De Niro (Turco), Al Pacino (Rooster), Curtis “50 Cent” Jackson (Spider), Carla Gugino (Karen Corelli), John Leguizamo (detective Simon Pérez), Donnie Wahlberg (detective Ted Riley), Brian Dennehy (teniente Hingis).
Producción: Jon Avnet, Rob Cowan, Boaz Davidson, Randall Emmett, George Furla, Lati Grobman, Avi Lerner, Alexandra Milchan y Daniel M. Rosenberg.
Música: Edward Shearmur.
Fotografía: Denis Lenoir.
Montaje: Paul Hirsch.
Diseño de producción: Tracey Gallacher.
¡Que suenen las campanas! Lo que tantos aficionados al cine querían ver se ha cumplido al fin: Pacino y De Niro, de nuevo compartiendo cartel en la gran pantalla. Aunque para ser sincero, tras ver la cinta de Jon Avnet, yo no sé si son ellos o unos muñecos que se les parecen.
Turco (Robert de Niro) y Rooster (Al Pacino) son dos inspectores de policía a la vieja usanza, que tienen que resolver un caso desafiante: alguien está eliminando de las calles a la escoria que los juicios se encargan de absolver.
Nadie se libra de la crisis económica actual, y es de imaginar que los actores no son una excepción a esa regla. Sólo así se comprende que dos pesos pesados de la interpretación hayan dado el visto bueno a un producto de tan baja calidad, que bien podría ser una peli de sobremesa con la que dormir tras el merecido almuerzo. Avnet, que vuelve a trabajar con Pacino tras 88 minutos (otro bodrio de calibre), ha debido pensar que con tener un par de actores de renombre en pantalla, la película se rueda sola.
Y si tuviese al menos un buen guión sustentándola, pues podría correr el riesgo. Pero es que ni eso. No me malinterpreten, no es que el guión sea un pestiño, sino que es tan “igual” a otros mil que ya hemos visto antes que sólo puede enganchar realmente a alguien que le ponga mucha voluntad. Enganchar, claro. De sorprender ya ni hablamos, porque a los 5 minutos de presentada la trama, uno ya sabe cómo va a acabar, por más que siembren de pistas falsas o momentos engañosos cada secuencia. Incluso el personaje de Carla Gugino es una mera excusa para poder llegar al final de la película, aunque es de agradecer lo mucho que alegra la vista.
De Niro y Pacino, supongo que sabedores de que la cosa no daba para más, se limitan a pasar el rato. De Niro recuerda por momentos al mafioso de Una terapia peligrosa (ésta tenía excusa, era una parodia), mientras que Pacino se limita a decir sus frases y a masticar chicle con inigualable chulería. Eso sí, yo le aconsejaría que se quitase la dichosa chaqueta de cuero antes de que sólo pueda hacerlo mediante láser.
En fin, que nadie se cortará las venas viendo Asesinato justo, pero a uno se le queda una sensación de mitos en decadencia bastante descorazonadora. A ver si viene tito Scorsese y los rescata.
Valoración: regular.
Ficha en IMDb.
Web oficial en español.