Título original: Terminator Salvation.
Nacionalidad: USA, Alemania y Reino Unido.
Año: 2009.
Duración: 115 min.
Dirección: McG.
Guión: John D. Brancato y Michael Ferris.
Intérpretes: Christian Bale (John Connor), Sam Worthington (Marcus Wright), Moon Bloodgood (Blair Williams), Helena Bonham Carter (doctora Serena Kogan), Anton Yelchin (Kyle Reese), Jadagrace (Star), Bryce Dallas Howard (Kate Connor).
Producción: Derek Anderson, Moritz Borman, Victor Kubicek y Jeffrey Silver.
Música: Danny Elfman.
Fotografía: Shane Hurlbut.
Montaje: Conrad Buff.
Diseño de producción: Martin Laing.

Las sorpresas que depara la vida. Cuando se asoció al proyecto de una cuarta entrega de Terminator el nombre de McG, perpetrador tanto de Los Ángeles de Charlie, como de su secuela Los Ángeles de Charlie: al límite, más de uno creyó que el día del Juicio Final había llegado de verdad a la saga. Y miren por dónde, no sólo Terminator Salvation no es un hediondo cenagal, sino que es de lo mejorcito que el director de Michigan ha hecho. Cosa que, vistos sus antecendentes, tampoco es para calificarla de hazaña, pero así están las cosas.

Estamos en 2018, y la resistencia humana contra las máquinas cree haber encontrado un arma secreta capaz de desactivarlas. John Connor (Christian Bale) estará al cargo de la operación en la que los humanos harán su movimiento final bombardeando Skynet, pero todo se complicará con la aparición de un extraño llamado Marcus Wright (Sam Worthington). Éste afirma que el futuro padre de Connor, Kyle Reese (Anton Yelchin), aún adolescente, está allí preso. A Connor sólo le queda una opción, confiar en ese desconocido aún a riesgo del destino de toda la humanidad.

Terminator Salvation apuesta por el “realismo sucio” tan de moda en el cine bélico de la última hornada: colores desvaídos, contrastes muy fuertes, y mucho grano en la imagen. Todo ello casa bastante bien con un escenario post-apocalíptico, y la cinta de McG se beneficia de ello. También el avance de los CGI supone una ventaja considerable con respecto a sus antecesoras, y con muy pocas excepciones, se integran bien en la trama. Tampoco se engañen: los típicos meneos de cámara y momentos de total confusión en las secuencias de acción no desaparecen, pero por lo general, uno sabe lo que está pasando sin necesidad de recurrir a la imaginación o al de la butaca de al lado.

Es cierto que el guión no es uno de los puntos fuertes de esta película, y es verdad que algunas de las situaciones se adivinan previsibles, pero los seguidores de la creación de James Cameron agradecerán los múltiples guiños que los guionistas han tenido a bien incluir, desde líneas de diálogo míticas de la franquicia hasta el origen de la cicatriz de John Connor, pasando por “apariciones” estelares que no desvelaremos aquí.

Christian Bale sigue cómodamente instalado en el papel de héroe atormentado, aunque aquí no se vista de murciélago, mientras que Sam Wortingthon es el encargado de darle la réplica. En cuanto a éste, aunque su presencia física es sólida (aquí en más de un sentido), en lo actoral se le ve algo más justito, si bien hay que tener en cuenta que su doblaje, por decirlo suavemente, es un horror, algo que yo no me acabo de explicar. La parte femenina está a cargo de Moon Bloodgood y Bryce Dallas Howard, monísimas las dos. Los fans de la ciencia ficción, además, disfrutarán con Michael Ironside de nuevo, que sale un ratito en pantalla.

En suma, hasta la llegada de Transformers 2, Terminator Salvation acorta la espera a base de un montón de explosiones, disparos y acción a raudales en una película que quizás argumentalmente no resulta demasiado reveladora, sí parece preparar dignamente el terreno para una próxima quinta parte también a cargo de McG. Curiosamente, el futuro parece ahora algo menos sombrío.

Calificación: buena.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.