Sherlock Holmes (Sherlock Holmes, 2009)
Parece mentira: al final no habrá que colgar a Guy Ritchie y a sus compinches del palo mayor por atentar contra la figura del detective más famoso de todos los tiempos, con el debido respeto a Sir Tim O’Theo. Más bien, si acaso, de hacerlo contra la imagen que nos ha legado el cine de él.
Sherlock Holmes (Robert Downey Jr.) y el doctor John Watson (Jude Law) consiguen detener una serie de horribles crímenes rituales perpetrados por Lord Blackwood (Mark Strong), condenado por ello a la horca. Sin embargo, todo parece indicar que Blackwood ha vuelto de entre los muertos para continuar su intento por sumir a Londres en el terror, así que Holmes tendrá que exprimir al máximo sus habilidades para resolver nuevos enigmas, entre los que se cuenta saber por qué su interés amoroso, Irene Adler (Rachel McAdams), ha vuelto a entrar en su vida.
Asombroso, pero así es. Puede que esta versión del detective sea de las más ajustadas a la obra original de Doyle, si dejamos de lado el aspecto físico de su protagonista, evidentemente alejado de la imagen icónica del hombre alto y delgado con nariz aguileña. A esto contribuye bastante el personaje que se ha ido construyendo Downey Jr., que le vale tanto para interpretar a un playboy millonario que salva el mundo en sus ratos libres como a un agudísimo observador de resplandeciente intelecto en la Inglaterra victoriana. Jack Nicholson o Morgan Freeman llevan años haciéndolo y no les va nada mal.
No conviene olvidarse tampoco de que esto es una película de Guy Ritchie, así que pasaremos por lugares comunes de su cine, como los diálogos ametrallados o los hombres de torso desnudo golpeándose a cámara superlenta. Quizás por esa curiosa fijación le dejara Madonna. Y si bien algunos de esos momentos de brillantez visual coinciden con una narrativa no menos brillante (el vibrante prólogo es un buen ejemplo), en otros la espectacularidad carece totalmente de interés para el desarrollo de la trama (como la explosión en la fábrica).
A pesar de todo, el ritmo de Sherlock Holmes sufre enormes altibajos, y la pericia de Ritchie en las escenas de acción aparece con cuentagotas cuando es la hora de ir encajando piezas del puzzle. Al final remonta con cierta diligencia, y no falta de nada: ni siquiera la clásica escena en la que Holmes muestra los detalles del plan al completo acompañado de los correspondientes flashbacks bastante tramposetes.
El reparto cumple con solvencia, aunque la siempre imponente presencia de Mark Strong queda bastante afeada por un doblaje poco acertado. Mención especial para la música de Hans Zimmer, que por momentos parece poseído por Danny Elfman. Y por si fuera poco, revoloteando por encima del conjunto, la ominosa presencia de Moriarty anticipando la probable secuela. ¡Ja, je, ji, jo, ju!
- Por Loberto a las 02:57 pm
- 2 Comentarios.
- Cine + Críticas + Guy Ritchie + Jude Law + Robert Downey Jr. + Sherlock Holmes
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[...] se dejaba intuir al final del primer Sherlock, había una ominosa presencia acechando los destinos de Holmes (Robert Downey Jr.) y Watson (Jude [...]
Creo que has sido bastante bueno con la puntuación, a la película le sobra metraje y la pinta de mendigo que lleva Holmes durante toda la película se carga la imagen que todos tenemos de este personaje.