Scott Pilgrim contra el mundo (Scott Pilgrim vs. The World, 2010)
No parece estar yéndole muy bien a Scott Pilgrim en la taquilla mundial, la verdad. De los 60 millones de presupuesto lleva recaudados menos de 50. Sin embargo, si se van a un sitio como IMDb, verán como en estos momentos le atizan un 8 de valoración. ¿Extraño? Quizás no tanto.
Scott Pilgrim contra el mundo se basa en unos cómics ahora archifamosos del canadiense Bryan Lee O’Malley, y como ellos cuenta las andanzas del tal Scott Pilgrim (Michael Cera) un chaval de Toronto que toca en un grupo y quiere conquistar a una chica que se le ha aparecido en sus sueños, Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead).
La gracia de esta historia, vista varios millones de veces antes, radica en un enfoque algo más novedoso: para empezar, O’Malley plaga su narración de referencias a la cultura popular. Básicamente, es lo que de un tiempo a esta parte hemos dado en llamar “frikismo”. Videojuegos, tebeos, mangas, música indie… todo vale. Pero incluso el objetivo de salir con Ramona tendrá una estructura en forma de misiones: así, para estar con la chica de pelo de color cambiante deberá enfrentarse (y vencer) a sus siete malvados ex.
Por lo tanto, la baza de Scott Pilgrim es que cuenta cosas convencionales de manera poco convencional, y eso puede enganchar a aquellos que adoren los guiños y puedan apreciar que en una de las apariciones de Ramona suene de fondo la música del estanque de las hadas del Zelda o que Scott saque una espada completamente pixelada. De la misma forma, es dudoso que alguien ajeno a esa cultura videojueguil disfrute tanto viendo a Scott aliviarse mientras su “barra de pis” se vacía o consigue uno de aquellos deseados “1up” que daban otra oportunidad de pasar la pantalla.
Entre tanta onomatopeya y puntuación es difícil encontrar tiempo para profundizar en los personajes más allá de lo esquemático: el joven vago y torpe de buen corazón, la chica misteriosa de pasado dudoso, el amigo gay fiel… Curiosamente, los mejores momentos de la película se reservan para cada nueva aparición de un (o una) ex, con menciones especiales para Chris Evans o Brandon Routh, que no tienen problema en parodiar sus propias creaciones. En cuanto a los protas, Michael Cera cumple, aunque yo ya tengo ganas de verle en un papel que no consista en hacer de chaval alelado, y la Winstead aporta su hermosa presencia, ya que el papel tampoco da para mayor lucimiento.
Y al final, todo en Scott Pilgrim parece ir encaminado hacia la lucha con ese “final boss” que sabemos que aguarda pacientemente en la última pantalla, pero que no resulta tan espectacular como hacía presagiar el principio. Y aunque nada deja mal sabor de boca, tampoco alcanza lo memorable. Después de todo, la respuesta del público será la que decida si se aprovecha el “continue?” del final o se cierra en un “game over” definitivo.
- Por @L0bert0 a las 08:13 pm
- 3 Comentarios.
- Cine + Críticas + Mary Elizabeth Winstead + Michael Cera + Scott Pilgrim
- TrackBack URI




Escrito en 
Esta peli esta a full aqui en argentina
Buena reseña, definitivamente una de las mejores peliculas que he visto en el ultimo tiempo, no se porque no tuvo exito en USA.
Pues básicamente por lo que comentamos en la reseña: es una película que sobre todo pueden disfrutar aquellos que conocen los códigos que maneja. Para alguien cuya experiencia en los videojuegos sea escasa o inexistente, es posible que le deje bastante frío, porque la historia no es ni tan original ni tan atractiva como sí resulta la forma de contarla.