Robin Hood (Robin Hood, 2010)
Olvídense de lo que conocían de Robin Hood. Lo que han hecho Russell Crowe y Ridley Scott es otro rollo. Nada de alegres aventuras por los bosques y ropa de colorines. Aquí, como en toda producción actual que se precie, lo que prima son los tonos ocres, las uñas de las manos sucias y sobre todo, cero romanticismo, que ya sabemos que en la Edad Media todos eran muy feos, muy guarros y muy bestias.
El arquero Robin Longstride (Russell Crowe), tras la muerte en Francia de Ricardo Corazón de León (Danny Huston) durante un asedio a un castillo, decide abandonar las Cruzadas para volver a su Inglaterra natal con sus hombres. Sin embargo, es testigo de cómo el traidor Sir Godfrey (Mark Strong) embosca y mata a los hombres que llevaban la corona de vuelta a las islas, así que como salvoconducto se hará pasar por uno de los caballeros caídos, que resultará ser el hijo de Sir Walter Loxley (Max Von Sydow) y esposo de Lady Marion (Cate Blanchett).
En realidad, esta sinopsis no deja de ser un mero esbozo de la cantidad de cosas que se mezclan en el guión de Brian Helgeland, que igual te hace Mystic River que se destapa con Devorador de pecados. En esta ocasión hay algo más de cal, pero lo que abunda sobre todo es la arena. Un ejemplo sencillo: la entradilla de la peli fecha la historia a finales del siglo XI, cuando Ricardo muere en 1199. Y uno piensa que si nadie en el equipo se dio cuenta de esto, qué otras barrabasadas habrán cometido.
En este sentido, quizás resulta importante el dato de que originalmente la historia estaría en torno al sheriff de Nottingham, y que hubo sucesivas reescrituras del guión, porque al final, dicho sheriff tiene un par de apariciones, a cual más ridícula. Puede que eso también explique por qué la historia va dando tumbos entre los desvaríos del heredero del trono, Juan Sin Tierra; los amoríos entre Robin y Marion; la invasión de Inglaterra por Francia (otra “licencia” del guión); la mala leche de Sir Godfrey; e incluso los niños de El señor de las moscas. Los que la vean, entenderán esto último.
Lo bueno del caso es que al menos el ritmo no suele decaer y las escenas de acción dan el pego, excepto en ese “desembarco” del final que, entre las apariciones en batalla de gente que no pega ni con cola y esas barcazas sacadas del Día D, yo creo que la cosa debía de terminar con un poco más de dignidad. El epílogo final ya ni lo comento, por respeto. Por cierto, sin ánimo de destripar la trama, yo creo que no merece mucho la pena intentar pintar a Lady Marion como una mujer de armas tomar para que luego tenga que ir a salvarla el bueno de Russell, ¿eh? Hace falta mucha maña para no convertir a un personaje valiente en alguien soberanamente estúpido con una mala decisión del guionista.
Por lo demás, nada digno de mención. Crowe no tiene problemas para interpretar a estos tipos brutotes pero nobles, y Cate Blanchett, como le sientan bien esos vestidos medievales, tampoco desluce. Mark Strong se sigue encasillando como malo malote, y Max Von Sydow y William Hurt dicen un par de frases para darle elegancia al conjunto.
Ah, y si no me equivoco, Russell usa el arco cosa de tres o cuatro veces, pero al menos tampoco usa gorrito con pluma.
- Por @L0bert0 a las 01:49 pm
- 1 Comentario.
- Cine + Críticas + Cate Blanchett + Mark Strong + Ridley Scott + Robin Hood + Russell Crowe
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La vi este sabado pasado.. pensé que sería mas entretenida, me gustaron los efectos y la música…. pero cabe destacar que nada que ver con Gladiador