Título original: Quantum of Solace.
Nacionalidad: USA.
Año: 2008.
Duración: 92 min.
Dirección: Marc Forster.
Guión: Paul Haggis, Neal Purvis y Robert Wade.
Intérpretes: Daniel Craig (James Bond), Olga Kurylenko (Camille), Mathieu Amalric (Dominic Greene), Judi Dench (M), Giancarlo Giannini (Mathis), Gemma Arterton (Strawberry Fields).
Producción: Barbara Broccoli y Michael G. Wilson.
Música: David Arnold.
Fotografía: Roberto Schaefer.
Montaje: Matt Chesse y Richard Pearson.
Diseño de producción: Dennis Gassner.

Olviden todo lo que conocen de Bond: no les servirá de nada. Pocas referencias encontrarán al personaje que ha protagonizado ya 22 películas: no bebe martini con vodka, no emplea su británico charm… ni siquiera oirán el clásico “Bond, James Bond”. Si encima el cañón ensangrentado y el tema principal no aparecen hasta los títulos de crédito finales, entonces es que estamos ante otra cosa diferente.

Quantum of Solace arranca, según la sinopsis oficial, una hora después de los acontecimientos narrados en Casino Royale: eso sí, no esperen ninguna explicación coherente de que la oficina del MI6 haya cambiado tanto de una película a otra en tan escaso lapso temporal. Bond (Daniel Craig) busca respuestas tras la traición y posterior muerte de su amada Vesper Lynd, y acabará encontrándose en medio de una trama que involucra a Dominic Green (Mathieu Amalric), dueño de Green Planet, que planea junto con el general Medrano (Joaquín Cosio) un golpe de estado en Bolivia para quedarse con las reservas de agua del país. Con M (Judi Dench) buscando detener a un Bond fuera de control, sólo la bella Camille (Olga Kurylenko) podrá ser de ayuda a 007.

El primer párrafo ya les habrá puesto sobre aviso de que pocas similitudes tiene este Bond con el clásico. Mucha gente, acertadamente, ha encontrado el paralelismo más directo con la saga del espía Jason Bourne, que, dentro de lo que permite el género, resulta bastante más creíble. Que la franquicia de 007 intente modernizarse y tener un aspecto más realista no es algo malo en sí mismo. Que intenten despojar al personaje de sus señas de identidad, yo ya no lo tengo tan claro.

El Bond de Daniel Craig es rocoso, poco expresivo, frío: mal final se le puede augurar a aquél a quien el agente británico persiga. Así es como nos venden al “nuevo Bond”. Pero en realidad, todo ha cambiado. Los genios del mal de antaño han dejado paso a los banqueros corruptos, a los traficantes de armas, a los especuladores… Más realistas, sí; más acorde con los tiempos, sin duda. Pero sin nada del encanto que hizo inolvidable al Dr. No, a Scaramanga, incluso a Goldfinger. Por no estar, no están ni Q ni Moneypenny.

Marc Forster será muchas cosas, pero no un director adecuado para un film de acción. Las peleas se intuyen espectaculares, pero resultan difíciles de seguir. Las persecuciones se atisban increíbles, pero no hay forma de fijar la vista en la pantalla. En general, cada secuencia de acción resulta un suplicio de ver, y el resto del metraje tampoco resulta memorable. Para ser un director al que se le supone una personalidad y estilo propios, parece que ha bebido de las fuentes equivocadas.

Además, a pesar de tener a gente como Paul Haggis en el guión, da la impresión de que QoS está bastante mal perfilada: muchas veces no se sabe bien qué pista lleva a Bond a avanzar en su investigación, y en general, algunos sucesos parecen más caprichosos de lo recomendable incluso en una peli de estas. El continuo baile de localizaciones “exóticas” sólo agrava la sensación de confusión.

Aún así, yo reconozco que Craig tiene carisma, y aparte de una poderosa presencia física, desprende un aire socarrón que no le viene del todo mal al personaje, y Olga Kurylenko, aunque no hace una interpretación digna de figurar en los anales de la historia del cine, ilumina cada plano con su sola presencia, virtud que no es baladí en este mundillo. Sea como sea, QoS queda por debajo de Casino Royale, que sin ser una maravilla, resultaba algo más satisfactoria, aunque sólo fuese porque uno podía ver y comprender todo lo que pasaba. Y por si esto fuera poco, sale Fernando Guillén Cuervo.

Calificación: mala.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.