Las garras más temibles de Hollywood han vuelto. Y no, no me refiero a Freddy, sino a Michael Bay, ya que personaje que cae en ellas, personaje que hunde en la miseria. Caradecuero, Jason, incluso John Ryder… ¿de verdad Fred Krueger pensaba que se podría librar?

Este remake de la Pesadilla original sigue los pasos marcados en 1984 por Wes Craven sin desviarse un ápice. A saber: una serie de siniestras pesadillas aterra a los adolescentes (por decir algo) de Springwood. En todas ellas siempre aparece un tipo con la cara quemada y un guante con cuchillas que se hace llamar Freddy Krueger (Jackie Earle Haley), y tarde o temprano, aquél que sueña con él muere de forma horripilante.

Quizás estemos siendo injustos con Bay. Es posible que lo que intenta el californiano sea rendir homenaje a las películas originales haciendo copias tan lamentables que las primeras parezcan auténticas joyas. Si esa es su meta oculta, hay que reconocer que lo hace de fábula.

Yo soy de la opinión que si vas a hacer un remake, tienes que tener muy claro qué quieres contar, y qué es lo que va a aportar tu visión a una saga ya tan consolidada. Porque de lo contrario, lo que tenemos es algo como aquella Psicosis dirigida por Gus Van Sant que se limitaba a copiar plano a plano algo que ya existía. Pues bien, aquí no hay ninguna aportación ni ninguna novedad que justifique en absoluto esta película, donde este tal Samuel Bayer fusila sin piedad escenas ya clásicas como la de las cuchillas saliendo de la bañera o la de una de las víctimas siendo zarandeada por las paredes y el techo de su habitación.

Eso sí, hay que reconocer el mérito técnico de la cinta, porque sólo en contadas ocasiones uno se da cuenta de que Haley tendrá mucho talento, pero de físico anda escasito como para imponer mucho respeto. Curiosamente, resulta mucho más inquietante en las ocasiones en las que aparece sin maquillaje, el cual viene a ser el equivalente de una uva pasa con ojos y que no deja mucho lugar a la interpretación. Es más, entre esa voz cazallosa y la pizza de la cara podrían haber elegido a Hugh Grant o a Carmen de Mairena sin que se notase el cambio. ¿Más realista? Quizás sí, aunque buscar el realismo en una película sobre un tipo que te mata en los sueños… en fin.

Hablar del resto del reparto no tendría sentido, ya que tanto guionistas como actores se esfuerzan denodadamente en que los personajes sean poco más que carne picada sin la menor personalidad, así que están todo el rato gritando, corriendo de aquí para allá o mesándose los cabellos sin que a nadie le importe demasiado. Eso sí, como muestra de cariño por el espectador, cada cinco minutos algún estruendo resuena a todo volumen para despertar al respetable, no sea que a Freddy le dé tiempo de ir matando a la gente de la sala.

En fin, esta Pesadilla es una mala copia que demuestra una falta de ideas alarmante, y que por algún motivo extraño ya tiene planeada una secuela para el 2012 de nuevo con Samuel Bayer como director, que si bien no ha hecho ninguna maravilla, al menos no es Rob Zombie. Triste consuelo.

Ficha en IMDb.

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