Título original: The Last House on the Left.
Nacionalidad: USA.
Año: 2009.
Duración: 114 min.
Dirección: Dennis Iliadis.
Guión: Adam Alleca y Carl Ellsworth; basado en el original de Wes Craven.
Intérpretes: Garret Dillahunt (Krug), Riki Lindhome (Sadie), Aaron Paul (Francis), Sara Paxton (Mari Collingwood), Monica Potter (Emma Collingwood), Tony Goldwyn (John Collingwood), Martha MacIsaac (Paige), Spencer Treat Clark (Justin).
Producción: Wes Craven, Sean S. Cunningham, Marianne Maddalena.
Música: John Murphy.
Fotografía: Sharone Meir.
Montaje: Peter McNulty.
Diseño de producción: Johnny Breedt.

Ah, la venganza. Sentimiento humano donde los haya. Sin ella, La Novia nunca hubiese dejado tal masacre a su paso en su propósito de matar a Bill; Edmond Dantès seguiría aburriéndose indefinidamente en el Castillo de If; y Clint Eastwood no hubiese vuelto a empuñar el rifle para darle su merecido a Little Bill. Qué demonios, si no fuese por el sentimiento de venganza, ni recordaríamos a Charles Bronson. Y de eso va La última casa a la izquierda, remake de la peli homónima que catapultó a Wes Craven al éxito (y que a su vez era un remake de El manantial de la doncella, de Bergman).

En el primer día de vacaciones, la familia Collingwood, John (Tony Goldwyn), Emma (Monica Potter) y su hija Mari (Sara Paxton) se van a una bonita casa cerca de un gran lago. Mari decide ir a ver a su amiga Paige (Martha MacIsaac), y en la tienda de ésta conocen a Justin (Spencer Treat Clark), el cual resulta ser familiar de un grupo de criminales comandados por Krug (Garret Dillahunt), que atacarán brutalmente a las adolescentes. El destino hará que Krug y los suyos se refugien en la casa de los Collingwood, pero ¿qué pasará cuando estos se enteren de a quién han acogido bajo su techo?

¿Recuerdan el chiste de Faemino y Cansado en el que debaten si en una pelea ganaría un charcutero o un neurocirujano? Uno de ellos pregunta que si valen cabezazos, y el otro, muy serio, responde que no, que entonces el neurocirujano llevaría mucha ventaja, porque sabe donde pega. Apliquen ustedes esto a una familia en la que el padre es doctor, y súmenle algunos tópicos del género, y ya se harán una idea por dónde van los tiros (y de paso, las cuchilladas). Todo esto bajo las tendencias del cine de terror actual, a saber, una estética bastante feísta (aunque en este caso no tanto como en otras producciones) y profusión de plasma sanguíneo.

También suele ser de obligado cumplimiento la máxima de que cuanto más despreciable es un personaje, tanto más espantosa debe ser su muerte. Aquí, La última casa a la izquierda, cumple con creces. Para muestra, el epílogo, con una creatividad culinaria que ya quisiera Arguiñano. En realidad, este remake no es particularmente novedoso en ningún aspecto, y ni siquiera llega al nivel brutal de impacto de la obra de Craven. Y aún así, con todos sus defectos, funciona, porque, enlazando con el primer párrafo, toca un aspecto fundamental en la psicología del ser humano, como es el “ojo por ojo”.

Lo que Krug y compañía hacen no está muy lejos de los sucesos con los que las noticias nos “regalan” cada día, pero allí donde la realidad no se toma la justicia por su mano, el cine sí se puede permitir hacerlo. Con ello, nuestra parte oscura se ve satisfecha, y es inevitable frotarse las manos cuando uno toma conciencia de lo que se le avecina al maluto de turno.

A ello se le suman unas interpretaciones competentes, una dirección que no estorba (dense cuenta de que esto no es una peli de Rob Zombie), y un nivel de explicitud acorde con lo tratado, así que no es extraño de que, si miramos a las butacas de al lado veamos más de una sonrisa perversa. Igualita que la nuestra.

Calificación: buena.

Ficha en IMDb.

Web oficial en español.