Avalada por el Oscar a la mejor actriz de estos recientes premios, podríamos resumir lo que es la película con un sólo nombre, y es que Cisne Negro, recae, es el lucimiento y el traje hecho a medida que Darren Aronofsky a puesto en manos de Natalie Portman, sencillamente excelente en su papel de atormentada bailarina de Ballet que tendrá que vencer sus miedos y temores para poder llegar a interpretar al cisne negro y al cisne blanco en la adaptación que su compañía va a hacer sobre El Lago de los Cisnes.

Poco hay que destacar de la película de Cisne Negro que no se la interpretación de la Portman. Mila Kunis simplemente aporta un poco de cachondismo a la cinta, Vincent Cassel esta correcto, y lo que más me sorprendió es que aunque se anunció la participación de Winona Ryder su papel es casi más el de un extra que el de una actriz secundaria, ya que en todo el metraje llegamos a verla en un par de escenas. Si que es destacable Barbara Hersey en el papel de madre de Natalie Portman, recreando un personaje con muchos matices y que realmente, junto con el personaje de Natalie, es lo realmente trabajado en el guión, un guión que aunque en algunos momentos y sobre todo en la parte final se deja llevar por los derroteros del cine más comercial, incluido el final, con el ya típico final sorpresa de turno, se basa sobre todo en la presencia de la actriz en la pantalla, en sus gestos, en su dilema interior que sabe exteriorizar como nadie y en ese carrusel de sentimientos que nos va mostrando a lo largo de la película y que vemos como van cambiando como si estuviéramos adentrándonos poco a poco en la mente de la protagonista, y que vuelvo a repetir, es todo gracias al excelente trabajo de Natalie Portman.

No por eso Cisne Negro es una mala película, al contrario, después de haberla visto creo más que merecido el Oscar a Natalie Portman y un Oscar a Aronofsky no hubiera estado mal, además, viendo los títulos que últimamente pueblan nuestra cartelera está más que recomendada, pero si que hay que ir preparados para sentarse en la butaca y ver una película diferente a lo que normalmente estamos acostumbrados a ver,y si, reniego totalmente de esa gente que dice que si es un thriller o entra dentro del terreno de lo fantástico… Cisne Negro es un descenso a los infiernos guiado por una actriz en estado de gracia que demuestra que una buena interpretación puede llegar a ser lo más importante de una película y lo que le de el éxito y el reconocimiento.

En definitiva, una película imprescindible de ver estos días en el cine, genial para una tarde de sábado o domingo aburrida donde poder dejarse llevar por la genial música de Chaikovski y contemplar la excepcional interpretación de Natalie Portman.

Calificación: 8,5/10