Sherlock Holmes: juego de sombras (Sherlock Holmes: A Game of Shadows, 2011)
Segunda (y presumiblemente no última) entrega del Sherlock Holmes de Guy Ritchie, que viendo el éxito que está cosechando con esta saga, no es de extrañar que tenga intención de continuar explotando esta nueva época dorada que parece estar viviendo el celebérrimo detective del Londres victoriano.
Como se dejaba intuir al final del primer Sherlock, había una ominosa presencia acechando los destinos de Holmes (Robert Downey Jr.) y Watson (Jude Law), encarnada en el profesor James Moriarty (Jared Harris). Frustar los planes de éste requerirá de todas las habilidades de la pareja protagonista, que se verá obligada a recorrerse el Viejo Continente y a contar con la ayuda de la gitana Simza (Noomi Rapace), que parece poseer alguna relación con la trama.
Hay que reconocer que Ritchie no engaña a nadie, y nadie debería sentirse engañado por lo que es una secuela absolutamente continuista en todos los aspectos, aunque a mayor escala, que es lo habitual. Si no hay seguridad de que se pueda ofrecer algo mejor, al menos hay que ofrecerlo en dosis mayores. Michael Bay va tirando con esta receta.
Así que lo que tenemos es una sobrepotenciación de lo que fue la primera parte: más acción, con pasajes realmente espectaculares; más personajes, con apariciones estelares como la de un enorme Stephen Fry (lo de “enorme” es literal); más localizaciones, con París o Suiza; y en fin, más de todo.
A pesar de lo dicho anteriormente, a nadie se le escapa que la mejor baza sigue recayendo en la presencia de Downey Jr. y la química con el paciente Law. Sobre el neoyorquino hay que reconocer que entre su Stark y su Holmes ya se ha forjado una creación más que reconocible, como ha hecho Johnny Depp a base de mover las manos como si espantase un avispero o Hugh Grant tartamudeando y/o parpadeando espasmódicamente. Guste más o menos, éste es su Sherlock.
Sí que el guión es algo más liviano, cosa que en sí misma no es necesariamente mala, y lo demuestra el hecho de que no es necesario un momento Scooby Doo en el que la acción se detenga para que nos ayuden a poner todas las cosas en su sitio, aunque de nuevo Ritchie nos vuelve a esconder información para que el tachán final sea más impactante aún.
Gustará a los que les gustó la primera, y a todos los que no exijan el sombrero de cazador de gamos, porque es una película entretenida y solvente. Los otros tendrán que afinar sus capacidades deductivas buscando en otra parte, como en la maravillosa Sherlock de la BBC. Si toleran que Watson pueda tener un blog. Elemental.
- Por Loberto
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